Publicado por
Anna Guim
el
Hay personas que no llegan a nuestra vida para quedarse, ni para ser comprendidas, ni para convertirse en grandes maestras espirituales. A veces, simplemente nos ense帽an algo muy concreto: a poner l铆mites. Nos muestran hasta d贸nde hemos cedido por miedo, por culpa o por necesidad de aprobaci贸n. Nos enfrentan a situaciones inc贸modas que nos obligan a preguntarnos: «¿D贸nde termino yo y d贸nde empieza el otro?». Poner l铆mites no es un castigo. No es una venganza. Tampoco significa dejar de ser una buena persona. Es un acto de respeto hacia uno mismo. Cuando aprendemos a decir «hasta aqu铆», dejamos de sostener cargas que no nos pertenecen y recuperamos energ铆a para nuestra propia vida. No todas las personas cambiar谩n. No todas comprender谩n nuestras decisiones. Y tampoco es necesario que lo hagan. Lo importante es que t煤 puedas vivir en coherencia con tus valores, protegiendo tu paz sin necesidad de entrar en luchas constantes. Quiz谩 algunas personas llegaron para mostrarte preci...
- Obtener enlace
- X
- Correo electr贸nico
- Otras aplicaciones