La mujer, la luna, la menstruación

 ☽LA MUJER LA LUNA Y LA MESTRUACION 





La luna está asociada desde la más remota antigüedad a la esencia misma de la vida.  Nuestros ancestros sabían que espiritualmente la mujer tiene “ciclos” en su poder mental y espiritual asociados a la luna. Así, muchos pueblos indígenas estimulaban a sus mujeres en ciertos períodos lunares a realizar rituales para propiciar en ellas desde la fecundidad hasta la creatividad, pasando por el refuerzo de la voluntad y el aumento de control sobre sus propias emociones negativas.

Los estados anímicos, hormonales y los estados de excitación están bajo el influjo de la Luna. Así como la Luna tarda al rededor de 28 días en dar una vuelta completa en torno a la tierra, una mujer tiene un ciclo menstrual de 28 días aproximadamente. De esta manera nuestros ciclos se conectan. al igual que las cuatro fases lunares: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante.

La Magia de la Luna y los misterios de las mujeres

Las fases de la Luna son las que determinan, en cuestión, nuestra menstruación.

La mayoría de los misterios de la mujer están relacionados con la magia de la luna virgen o la luna de la tierra maternal. La magia lunar es la de la noche, la de las cosas que crecen en la oscuridad, y por esa razón plantamos las semillas en luna creciente. Es el lado oculto del poder femenino, vinculado con su sexualidad, y por tanto con su poder mágico, pues como se ha mencionado en otros lugares todo poder mágico empieza como el poder creativo natural centrado en el área reproductiva.  .

El momento de Luna Nueva se supone que debe ser el momento en el que te baje la regla, porque es un momento de volcarse en tu mundo interior. La Luna Creciente marca la fase de pre-ovulación, nuestro cuerpo se prepara para pasar a la fase de fertilización que viene con la Luna Llena. Esta parte del ciclo menstrual se conoce como ovulación. Y por último, la Luna Menguante es la que marca el fin y el comienzo del ciclo lunar y menstrual de nuevo.

Las fases menguante y creciente son consideradas como fases de transición o momentos de cambio, las lunas llena y nueva son momentos de equilibrio.

Desde luego, esta asociación no debe interpretarse como algo obligatorio para las mujeres, no es síntoma de padecimiento o “desconexión” en ningún sentido si una mujer menstrúa en luna llena, o en cuarto creciente. Lo interesante es identificar cómo es tu patrón de sangrado y si percibes alguna influencia o relación en tus biorritmos y las fases lunares.

En ausencia de luz artificial, el ciclo menstrual de la mujer se sincroniza con las fases de la luna, produciéndose la ovulación durante la luna llena y el sangrado menstrual durante la luna nueva.  Muchos trastornos menstruales sin causa aparente, obedecen al ritmo acelerado de la vida actual, lo que comúnmente llamamos estrés.

La luz artificial afecta nuestro ritmo natural haciendo que nuestra sensibilidad y nuestro ritmo biológico se confunda y tengamos ciclos irregulares, sangrando bajo luna llena u otra luna que no sea la nueva. Sin embargo, esto no quiere decir que algo ande mal, los cambios lunares influencian nuestra forma de sentir física y emocionalmente durante nuestro ciclo pero no quiere decir que algo ande mal o que nuestro ciclo no sea natural.

De hecho la mayoría de las mujeres sangran ya sea bajo luna llena o nueva y para poder diferenciar nuestro ciclo, Miranda Gray en su libro de Luna Roja nos habla del ciclo de Luna Blanca y Luna Roja. La luna blanca se refiere a un ciclo en el que la ovulación ocurre en luna llena y el ciclo de Luna Roja es cuando la ovulación ocurre en luna nueva y menstruamos durante luna llena.

El ciclo menstrual tiene dos polos culminantes: la ovulación y la menstruación.

La Luna Blanca es cuando menstruas en Luna Nueva
La Luna Roja es cuando menstruas en Luna Llena
En los países Occidentales, la mujer moderna, en su mayor parte, no presta atención a los cambios de humor de su naturaleza e intenta vivir como si no estuviese profundamente afectada por sus fases. Por tanto está en su poder prescindir del ritmo fundamental de su ser, o si ella es una persona consciente, puede intentar deliberadamente llevar su vida y actividades en armonía con él.

Los Procesos Fisiológicos del ciclo Menstrual

El ciclo menstrual puede dividirse en cuatro fases:

La fase ovulatoria (el ovario desprende un óvulo maduro).
La fase premenstrual – bajan los niveles de estrógenos y progesterona.
La fase menstrual (la matriz se desprende de su revestimiento).
La fase preovulatoria (los folículos ováricos maduran).
Ovulación: es el verano interior y se corresponde con los días previos y posteriores al momento en el que la mujer ovula. Es el único momento en el que la mujer es realmente fértil, en el que podría quedarse embarazada. Por eso es una fase llena de energía y vitalidad, en la que nos sentimos alegres, activas y perfectas.

Premenstruación: es el otoño interior y se corresponde con los días previos a la menstruación y posteriores a la fase de la ovulación. Es una fase de preparación a la menstruación en la que las sombras van saliendo poco a poco a la luz, en la que nos liberamos, vemos las cosas desde una cierta distancia y valoramos qué queremos eliminar o añadir a nuestras vidas.

Menstruación: es el invierno interior y se corresponde con los días en los que menstruamos. Es la fase oscura por excelencia, la fase del silencio, de la introspección, de la soledad. Queremos estar solas, el cuerpo nos lo pide. Queremos estar tranquilas y la interacción con el exterior, con los otros, incluso llega a molestarnos. Es la fase del victimismo, del sentirse incomprendidas, del agotamiento.

Preovulación: es la primavera interior y se corresponde con los días posteriores a la menstruación y anteriores a la fase de la ovulación. Es una fase de transición entre la menstruación (oscuridad, invierno) y la ovulación (luz, verano). Por eso, es la fase idónea para iniciar cosas que se materializarán durante la siguiente fase (ovulación) y se corregirán durante la fase de la premenstruación.

PATRONES O ARQUETIPOS…

Hay una estrecha relación entre el psiquismo de la mujer (patrones) y el funcionamiento de los ovarios a través de las hormonas:

•Arquetipo de la Doncella.  Antes de la ovulación estamos extrovertidas y animadas
• Arquetipo de la Madre. Durante la ovulación estamos muy receptivas hacia los demás
• Arquetipo de la Anciana. Después de la ovulación estamos mas introvertidas y reflexivas

Los Ciclos de la Mujer

Ciclo menstrual - lunar.jpg

1. Muerte (culminación, menstruación)
El ciclo comenzaría con el primer día de sangrado. Un momento en el que se cierra el ciclo anterior y se da comienzo a un nuevo ciclo. Este dejar ir dura entre 3 y 5 días más o menos dependiendo de la mujer. Es éste un momento de muerte e introspección, de liberación de un ciclo que se ha completado. En esta fase la mujer tiene el potencial de contactar con ese interior frío, oscuro, receptivo que forma parte intrínseca de su naturaleza. Un momento de intimidad y aproximación a un espacio interno profundo, muy profundo, que nos recuerda unos valores hoy por hoy olvidados.

2. Renacimiento (preparación, comienzo)
Después de los días de menstruación el cuerpo de la mujer comienza a prepararse para gestar un nuevo óvulo en los ovarios, es la fase de renacimiento. Esta preparación tiene a nivel vital externo su expresión en la planificación preliminar de las ideas que darán lugar a nuevos proyectos. Esta es una fase donde podemos encontrar inspiración en todo aquello que nos rodea, pudiendo disfrutar de una forma renovada de la relación con nuestro entorno. La naturaleza intuitiva de la mujer irá seleccionando aquello en lo que ir fijando su atención pero todavía sin decidir una forma, simplemente jugando.

3. Pensamiento (dirección)
Esta fase da paso a unos días en los que la mujer empieza a contactar con la dirección que quiere dar a esas ideas, gestándose la intención y la forma de un proyecto, idea o causa determinados. También aquí la intuición de la mujer tiene un papel relevante en la toma de decisiones y prioridades. A nivel fisiológico el óvulo ha viajado de los ovarios al útero y se encuentra en su fase más receptiva esperando a unirse a un espermatozoide. Éste es por ello un momento donde la mujer se expresa a un nivel más externo y sus deseos personales son menos importantes, se va preparando ya aquí para una posible maternidad. En esta fase la mujer puede aportar gran ayuda y nutrimento a otros miembros de su entorno o comunidad.

4. Creatividad (creación)
Y por último llegamos a los días previos a la menstruación. .Uno de los momentos donde la mujer está más frenética y creativa en su vida cotidiana pues el óvulo, si no ha sido fecundado por un espermatozoide, tienen el potencial de hacerlo a otros niveles tomando la forma de proyectos y causas que se concretan y exteriorizan con la estructura y potencia natural que ha ido gestándose a lo largo de las etapas anteriores.

También hay evidencias científicas de que antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, el relacionado con la intuición, y disminuye la actividad del izquierdo. La mujer en esta fase empieza ya a sentir la llamada interna y van creciendo recíprocamente su intuición o su lucha, conforme se adentra o se resiste a esta reunión con la parte de su naturaleza más desconocida y recóndita.

Y VUELTA A EMPEZAR.

Desde lo espiritual la menstruación es considerada como “el símbolo de la unidad”. Al igual que los ciclos de la luna y las plantas, la menstruación representa la regeneración de la vida. Solo el hecho de conocer nuestros ciclos y las emociones que despiertan, aligerara nuestra vida.

En la vida emotiva parece que la capacidad de la mujer para responder a las oportunidades que le brinda la vida dependen ampliamente de su fase-lunar y esto también es cierto en otros campos. Si el momento de la luna es favorable su amor puede crecer y responder al hombre que le atrae, pero si resulta que está en un momento desfavorable permanece fría y sin interés, aunque quisiera responder.

Este rítmico ir y venir de energía puede funcionar del mismo modo en otros campos. Por ejemplo, la vida puede presentarse por fin a una mujer una oportunidad de un trabajo o una aventura espiritual ha estado esperando mucho tiempo. Si la luna es favorable, puede lomar un escalón que la llevará a una vida libre con mayores oportunidades, pero si la luna no es favorable puede ver como se escapa lo que tanto había esperado y ser incapaz de hacer nada para evitarlo. En tales casos parece como si su propia naturaleza estuviese en contra suya, frustrando sus mejores esperanzas. Por algo los antiguos hablaban de la luna como la diosa del destino.

El ciclo lunar indudablemente aparece como determinante del destino de la mujer y en asuntos de, amor, también del hombre. La comprensión de este aspecto de su destino hace más difícil la sumisión al ciclo lunar. Requiere un acto de lealtad más profundo de lo que parecía al principio, si una mujer quiere vivir su vida en armonía con el ritmo de su naturaleza.

Aún así, cuando reconoce que el todo-poderoso destino no esta manejado por algún poder exterior, por una inaccesible deidad de la luna, sino que es la expresión de la naturaleza esencial de su propio ser, lo sentirá de un modo muy diferente.

Consteladora familiar. Anna GuiBer

Comentarios